Antes de hacerles el cuento, les aconsejo que miren el video adjunto. Es el discurso motivacional de Steve Jobs (CEO de la Apple) a una generación de recién graduados. Les aseguro que vale la pena verlo:
Hace meses que vengo cruzando los dedos deseando que no aparezca nada que me tiente en los avisos de trabajo pero aún así los leo por si sale un trabajo de 4 horas por la misma plata que estoy ganando con el actual de 6 horas y poder así dedicarle aún más tiempo a la música. Incluso tomé la decisión de saltearme todos los avisos que requirieran dedicación full time desde hace ya varios meses.
Pero cuando uno piensa que lo tiene todo bajo control, disfrutando de unas tranquilas vacaciones en mi casa de afuera, suena el celular y en el visor aparece el nro de teléfono de una empresa (T.S.) a la que me había postulado muchos meses atrás para otro trabajo y a la que en ese entonces había dicho que no porque implicaba viajar al exterior y yo no estaba dispuesta a abandonar todos mis planes artísticos que tenía en ese momento.
Atiendo el teléfono intrigada y me dicen que me llamaban para ver si me interesaba tener una entrevista para un cargo de Gerente de SQA que había sido publicado unas semanas atrás. Yo no recordaba haberme presentado a nada últimamente pero estaba lejos de cualquier cyber como para verificarlo y dado que mi memoria no está funcionando muy bien tampoco, simplemente dije que si para el lunes de la semana posterior a las vacaciones.
Un encuentro muy poco casual…
El sábado del último fin de semana previo a mi regreso, tocaba en Aquel Abrazo (Punta Negra). Para los que no leyeron el articulito que escribí sobre ese lugar soñado, aclaro que llegar a ese bolichito es encontrar una aguja en un pajar.
Como un presagio del destino, increíblemente esa noche me encontré con M.W., perteneciente a otra empresa dedicada a la informática especializada en una de las áreas en la que estoy activamente trabajando. A esa empresa fui a participar de un desayuno de trabajo para informarme sobre su trabajo, y fue allí donde conocí a M.W., con la cual tuve un único encuentro meses después en una entrevista personal para un llamado que ellos habían hecho y al que yo me había presentado (que resultó ser para un perfil sin experiencia previa pero igual aprovechamos el encuentro para ponernos mutuamente a disposición).
En ese momento, yo no le comenté que era música pero sí que tenía otra actividad a la cual me dedicaba y que no me permitía agarrar un trabajo full time. Cuando me vio en ese bolichito, no tuvo más que sumar 1+1 para venir a decirme “ahora se cual es tu otra actividad!”. Y luego me dice: “no te presentaste!”.
Totalmente extrañada le pregunto de que me está hablando y me comenta lo del trabajo en T.S. y yo le respondo que iba a tener una entrevista el lunes próximo sin darme cuenta que ella me estaba confirmando que efectivamente yo NO me había presentado a ese trabajo.
Atando cabos…
De todas maneras, eso lo terminé de descubrir recién después de la entrevista del lunes en la mañana, en la que me comentan acerca del posible trabajo en el que obviamente la dedicación requerida era full time y por consiguiente, no podía haberme presentado por las razones que expliqué al comienzo. .
En fin, esa mañana tuve entrevista con 2 personas, la Gte de RRHH y un consultor externo (F.B.) encargado de la reingeniería de la empresa en la que se crearía el área que yo encabezaría (si es que la otra persona que está en la lista no es seleccionada).
En un momento me preguntan si conozco la empresa en la que M.W. trabaja como para contratar sus servicios y cuando le menciono que conozco a M.W. me doy cuenta que fue ella la que me recomendó!
Seguimos conversando y casi sobre el final, después de haberles planteado que el único problema que le veía era el tema de la dedicación horaria, F.B. me pregunta cual era esa otra actividad. Sin hacerme rogar le explico que soy música y luego de un largo aaahhhhh me dice: “tenés 48 hs para contestarme; si decís que sí vas a entrevista con los directores de la empresa pero sólo si te comprometés full time”.
¿Qué hago????? ¿Lo tomo o lo dejo pasar?
Eran las 11 y media de la mañana cuando volvía a mi trabajo con una nube en la cabeza y un nudo en el estómago.
Pasé todo el día así hasta el momento de juntarme con las 2 únicas personas de las que realmente quería escuchar consejos: Dany y Yoya. Podría haber pensado en mis padres pero francamente estaba casi segura de lo que me iban a decir por lo que preferí optar por otras campanas.
Pero la decisión no era tampoco fácil de tomar según ellos y mi hemisferio izquierdo se peleaba a muerte con el derecho, preguntándome si no sería una tentanción del "Diablo” para apartarme de mi camino artístico.
A todo esto tengo que aclarar que la propuesta de trabajo que me hicieron en TS es lo más lejos a lo que puedo aspirar profesionalmente; una propuesta que pensé que nunca me iba a llegar.
Idas y vueltas, que si, que no, que si, que no… y al final Dany me dice “prestá atención a lo que sueñes esta noche” y terminamos la cháchara.
Un sueño y una señal
A la mañana siguiente, después de haber dormido bastante mal atormentada por la decisión que iba a tener que tomar ese día, recuerdo lo que Dany me dijo la noche anterior y hago un esfuerzo por recordar lo que soñé y en ese momento lo que recordé me pareció una pavada y lo descarté de una pidiendo ver alguna otra señal en lo que quedaba del día.
En mi camino al trabajo, las luces del semáforo me detienen detrás de un auto y de repente observo que tenía una calcomanía pegada en la que con dificultad se podía leer “NO TENGO TODO LO QUE QUIERO PERO TENGO LO QUE TENGO” !!… eso no podía pasarlo por alto pero lo primero que pensé fue: me quedo tranquila con el trabajo que tengo y dejo pasar la propuesta. Pero había algo dentro que me decía que no era suficiente para tomar la decisión y seguí en mis debates internos hasta llegar al trabajo.
Cuando llego, mis compañeros me preguntan qué había decidido y cuando les cuento que todavía no sabía, se me viene a la mente el recuerdo del sueño y decidí contarlo en voz alta por las dudas:
“Era una mañana soleada y yo estaba sentada en una mesa al lado de un hombre más veterano que yo. La mesa estaba en medio del campo sobre la vía de un tren. De repente, una persona desconocida desliza otra mesa por la vía y la acopla a la mesa donde yo y el veterano estábamos sentadas. Una vez acopladas, tal como los vagones de tren, las mesas empiezan a moverse rápidamente por la vía y yo sonriendo, levanto la mano para saludar a alguien despidiéndome.”
Cuando terminé de relatarlo me di cuenta que no había otra lectura que la de que yo me había tomado el tren del trabajo que me estaban ofreciendo.
Y para confirmarlo bastaba con recordar que la mesa era muy similar a mi escritorio de trabajo y que la persona sentada al lado mio tenía la misma fisonomía de F.B.
Fue entonces cuando volví a pensar en el texto de la calcomanía que había visto antes de llegar y que en realidad tenía una segunda lectura: no puedo vivir de la música PERO tengo una propuesta de trabajo y una oportunidad para cambiar algo que de todas maneras hace tiempo que quería cambiar por algo mejor.
Si bien tengo que dedicarme full time, también voy a ganar mucho más dinero que me podría financiar mi 2do disco, un 2do video y quizá, un representante que se encargue de encaminar mi carrera artística en lugar de seguir peleando como Don Quijote contra los Molinos de viento.
Mi decisión
Aparte de confimar, tenía que decir a partir de cuando estaba disponible. En mi contrato figura que tengo que avisar con 15 días de anticipación para rescindirlo pero yo sabía que tenía algunos días de licencia que todavía no me había tomado… ¿cúantos días? Y claro, no podía ser de otra manera: 15 días! ( o sea, mi disponibilidad era inmediata).
Y fue así que decidí entregarme una vez más al destino y esperar el efecto mariposa de esta decisión.
La decisión de la empresa
Al final, luego de otra entrevista con la dirección (donde directamente me preguntaron sobre mi relación con la música) y de un test psico-técnico, me avisaron me que llamaban en 2 días.
Los 2 días se convirtieron en 4 y cuando había pensado que ya no me iban a llamar, sonó mi celular. Lo primero que pasó por mi cabeza fue "ojalá que no" y creo que fue un presentimiento porque al final, de los 3 candidatos que llegamos a la final (2 de afuera y 1 interno), el cargo se lo dieron al al interno.
Nunca sabré el porqué pero estoy segura que esta vez no fue mi relación con la música, la razón para descartarme. Si lo hubiera sido, probablemente hubieran tomado a la otra persona que venía de afuera por tratarse de una reingeniería, donde generalmente las mentes frescas y sin vicios tienen ventaja sobre las existentes.
En fin, analizando el resultado desde mi teoría de las casualidades no existen, podríamos decir que si se me cerró esta puerta es para que se abran otras y evidentemente para que siga focalizando mis energías en la música.