Inés Saavedra versionando “De Vestido Nuevo” de Gastón Rodríguez en Sala Zitarrosa
Sentirse seguro: estar preparado
Realmente siento que en estos últimos años he progresado de manera muy significativa en todo lo que tiene que ver con la performance en vivo, tanto con respecto al manejo de la voz como en el uso de la mano derecha (al tocar la guitarra).
El sentirse seguro es fundamental para poder subir a cualquier escenario y yo estoy llegando a un punto donde los desafíos no me intimidan porque estoy segura de lo que estoy haciendo y de cómo lo tengo que hacer. Por supuesto, también se que seguramente no sea todo lo mejor que tengo para dar ya que siempre hay cosas por aprender.
Para darles un ejemplo, al día de hoy sigo perfeccionándome en el uso de mi voz como instrumento, yendo regularmente a clases de canto una vez por semana y en todas las clases noto pequeños avances que de repente son tan significativos que una dificultad se transformó en una nimiedad tal que al subir al escenario no puedo imaginarme haberla tenido alguna vez… ¡gracias Beatriz!!! (Beatriz Pazos: mi profesora de canto, una de las mejores del Uruguay).
Ese tipo de cosas hacen a que uno se suba más tranquilo y se pueda conectar consigo mismo para expresarse de la misma manera (con el mismo sentimiento) en la que cantó por primera vez una canción terminada.
El instante previo
Sin embargo, a pesar de todo, por más confiado y tranquilo que uno esté, un instante antes de comenzar con el espectáculo, aparece ese “nudo” en el estómago, exactamente el mismo que sentía un instante antes al que me entregaran la hoja para hacer el exámen de cualquier materia. Ese “nudo” también hacía que mi corazón latiera más rápido y no es otra cosa que la misma adrenalina que también tiene cosas maravillosas porque te deja en un estado general de alerta que si es utilizado para bien, las cosas fluyen al máximo.
Salas / Teatros grandes
Toda esta perorata sirve para explicar lo que me pasó el viernes pasado (23/3/2007) como invitada de Gastón Rodríguez en la presentación de su disco “Antología” en la Sala Zitarrosa. Esta sala tiene cabida como para 500 personas y el techo está tan alto que en el momento de salir al escenario parece que uno se convierte en un pigmeo en tierra de gigantes.
La previa
El espectáculo comenzaba y yo estaba de lo más tranquila, disfrutándolo desde la platea dado que mi intervención como invitada era en una sola canción… pero encabezaba la lista de invitados de esa noche. Y a medida que el momento se acercaba, el maldito nudo que intentaba ignorar en vano y ¿qué podía yo hacer?
Básicamente respirar profundo e irme detrás de bambalinas para corroborar que mi guitarra estuviera afinada puesto que mi participación consistía en hacer una versión de “De Vestido Nuevo”, una canción del disco Gaviotas de Fuego de Gastón que preparé en otra afinación (con la cuarta en DO y el requinto en el 2do traste), con leves cambios a la armonía y unos cuantos a la melodía de la voz.
Además cabe mencionar que es la primera vez que versiono algo y a pesar de estar realmente conforme con el resultado no dejaba de ser la primera vez que iba a interpretar esa canción en vivo por lo que también se sumaba cierta cuota de nerviosismo pensando en la posibilidad de equivocarme o de que simplemente esa versión no le hiciera justicia a la versión original.
Y allí estaba yo, entre bambalinas, esperando el momento mientras escuchaba las palabras de Gastón presentándome elogiosamente… todo tenía que salir perfecto, sino ¿cómo hacer válidas las palabras de Gastón?
Tantas cosas se iban sumando que el corazón latía cada vez más rápido hasta el mismo momento de salir al escenario…
El momento
Silencio total… cada segundo una eternidad y yo todavía agitada traté de calmarme hablando algunas palabras en el mic presentando la canción que había elegido para esa noche, pero nada, no hubo caso… así que decidí tomarme un par de segundos más antes de comenzar a cantar (que también me parecieron eternos pero que ahora viendo el video, me doy cuenta que no fueron tanto y quizás lo justo para crear el clima necesario para escuchar).
Empecé a cantar pero me faltaba el aire, cuando uno se agita consume mucho más que lo normal y acostumbrada a mis largos fiatos hubo un momento cerca del comienzo que parece que no voy a poder terminar la frase (pero que por suerte creo que solo yo lo noté en ese momento y sino díganmelo ustedes después de ver el video).
Por suerte, a medida que el sonido de mi voz y mi guitarra invadían la sala mientras la canción avanzaba, ese nudo desaparecía hasta perderse completamente, como tantas otras veces.
¿Encontraré la fórmula algún día? ¿Conocen alguien que no lo sufra? Si es así, ¿pueden contarme su secreto?
¿O será simplemente que me está faltando unas cuantas sesiones de yoga y meditación?