Inés Saavedra en 3 min

27 de marzo de 2007

Pánico Escénico






Inés Saavedra versionando “De Vestido Nuevo” de Gastón Rodríguez en Sala Zitarrosa


Sentirse seguro: estar preparado

Realmente siento que en estos últimos años he progresado de manera muy significativa en todo lo que tiene que ver con la performance en vivo, tanto con respecto al manejo de la voz como en el uso de la mano derecha (al tocar la guitarra).
El sentirse seguro es fundamental para poder subir a cualquier escenario y yo estoy llegando a un punto donde los desafíos no me intimidan porque estoy segura de lo que estoy haciendo y de cómo lo tengo que hacer. Por supuesto, también se que seguramente no sea todo lo mejor que tengo para dar ya que siempre hay cosas por aprender.
Para darles un ejemplo, al día de hoy sigo perfeccionándome en el uso de mi voz como instrumento, yendo regularmente a clases de canto una vez por semana y en todas las clases noto pequeños avances que de repente son tan significativos que una dificultad se transformó en una nimiedad tal que al subir al escenario no puedo imaginarme haberla tenido alguna vez… ¡gracias Beatriz!!! (Beatriz Pazos: mi profesora de canto, una de las mejores del Uruguay).
Ese tipo de cosas hacen a que uno se suba más tranquilo y se pueda conectar consigo mismo para expresarse de la misma manera (con el mismo sentimiento) en la que cantó por primera vez una canción terminada.

El instante previo
Sin embargo, a pesar de todo, por más confiado y tranquilo que uno esté, un instante antes de comenzar con el espectáculo, aparece ese “nudo” en el estómago, exactamente el mismo que sentía un instante antes al que me entregaran la hoja para hacer el exámen de cualquier materia. Ese “nudo” también hacía que mi corazón latiera más rápido y no es otra cosa que la misma adrenalina que también tiene cosas maravillosas porque te deja en un estado general de alerta que si es utilizado para bien, las cosas fluyen al máximo.

Salas / Teatros grandes
Toda esta perorata sirve para explicar lo que me pasó el viernes pasado (23/3/2007) como invitada de Gastón Rodríguez en la presentación de su disco “Antología” en la Sala Zitarrosa. Esta sala tiene cabida como para 500 personas y el techo está tan alto que en el momento de salir al escenario parece que uno se convierte en un pigmeo en tierra de gigantes.

La previa
El espectáculo comenzaba y yo estaba de lo más tranquila, disfrutándolo desde la platea dado que mi intervención como invitada era en una sola canción… pero encabezaba la lista de invitados de esa noche. Y a medida que el momento se acercaba, el maldito nudo que intentaba ignorar en vano y ¿qué podía yo hacer?
Básicamente respirar profundo e irme detrás de bambalinas para corroborar que mi guitarra estuviera afinada puesto que mi participación consistía en hacer una versión de “De Vestido Nuevo”, una canción del disco Gaviotas de Fuego de Gastón que preparé en otra afinación (con la cuarta en DO y el requinto en el 2do traste), con leves cambios a la armonía y unos cuantos a la melodía de la voz.
Además cabe mencionar que es la primera vez que versiono algo y a pesar de estar realmente conforme con el resultado no dejaba de ser la primera vez que iba a interpretar esa canción en vivo por lo que también se sumaba cierta cuota de nerviosismo pensando en la posibilidad de equivocarme o de que simplemente esa versión no le hiciera justicia a la versión original.

Y allí estaba yo, entre bambalinas, esperando el momento mientras escuchaba las palabras de Gastón presentándome elogiosamente… todo tenía que salir perfecto, sino ¿cómo hacer válidas las palabras de Gastón?
Tantas cosas se iban sumando que el corazón latía cada vez más rápido hasta el mismo momento de salir al escenario…

El momento
Silencio total… cada segundo una eternidad y yo todavía agitada traté de calmarme hablando algunas palabras en el mic presentando la canción que había elegido para esa noche, pero nada, no hubo caso… así que decidí tomarme un par de segundos más antes de comenzar a cantar (que también me parecieron eternos pero que ahora viendo el video, me doy cuenta que no fueron tanto y quizás lo justo para crear el clima necesario para escuchar).
Empecé a cantar pero me faltaba el aire, cuando uno se agita consume mucho más que lo normal y acostumbrada a mis largos fiatos hubo un momento cerca del comienzo que parece que no voy a poder terminar la frase (pero que por suerte creo que solo yo lo noté en ese momento y sino díganmelo ustedes después de ver el video).

Por suerte, a medida que el sonido de mi voz y mi guitarra invadían la sala mientras la canción avanzaba, ese nudo desaparecía hasta perderse completamente, como tantas otras veces.

¿Encontraré la fórmula algún día? ¿Conocen alguien que no lo sufra? Si es así, ¿pueden contarme su secreto?
¿O será simplemente que me está faltando unas cuantas sesiones de yoga y meditación?



13 de marzo de 2007

Anecdotario de toques

abro esta sección porque me están pasando cosas bizarras en los toques y está bueno y divertido poder recordarlas.

Viernes 9/3 en Don Trigo (Matriz) de la ciudad vieja

Ese viernes llegaba el presidente Bush y toda su comitiva a Montevideo. Había zona de exclusión por lo que se dificultaba bastante llegar a los bolichitos de la Ciudad Vieja dado que se iba a hospedar en el hotel Radisson que queda en la Plaza Independencia.

Habíamos llamado varias veces para confirmar que el toque se hiciera y nos decían que no había problema.

En fin, llegamos para probar sonido y la única mesa con gente estaba llena de jóvenes yanquis que estaban cenando y que se retiraron mucho antes de la hora anunciada para el toque.

Habían varias otras mesas con carteles de “RESERVADO”, lo cual me alegró bastante para lo que imaginé que iba a ser ese toque en las circunstancias ya mencionadas.

Al poco rato se nos acerca el encargado del local avisándonos que varias de las reservas se habían cancelado por los disturbios de último momento a los que la gente le tenía temor de encontrarse en su camino.

Cuando todo pintaba que el toque se iba a cancelar, llegan 11 personas de entre 30 y 40 años y me dicen “Inés, vinimos a verte; hoy es la despedida de soltero de nuestro amigo Federico así que incluso podés hacerle cantar alguna de tus canciones” !!!!!!!????

Imagínense mi asombro. Despedida de soltero con Inés Saavedra? Muy fuerte!

La verdad que nunca lo hubiera imaginado.


Y mi asombro no terminó allí; cuando me pidieron el bis, elegí Caleidoscopio y no bien arrancamos a tocar hicieron pasar al muchacho en cuestión para hacer una especie de streap-tease durante la canción! Aguante Inés Cocker!


Una vez finalizado el show, me compraron 3 discos y como si fuera poco viene el novio y nos dice: “este disco va a sonar en mi casamiento”.


Sin más, me saludaron y se fueron.

Fue el toque más bizarro que tuve hasta el momento.


Viernes 2/3 también en Don Trigo de la ciudad vieja

Si para públicos raros estábamos, aquí tenemos una pareja de tercera edad que había reservado una mesa a 2 metros del escenario.

No pensé que fueran a resistir todo el toque y menos habiendo arrancado recién como a las 12 de la noche y pensando en tocar en 2 bloques.

No sólo aguantaron todo el toque sino que se quedaron para conversar conmigo y comprarme un disco.

Si me vuelven a preguntar cual es mi público, creo que voy a tener que pensar 2 veces antes de contestar.

Creo que soy muy afortunada.


Sábado 17/3 en Planta Alta


Y seguimos con los toques raros… esta vez llegamos para la prueba de sonido y nos encontramos con una mesa reservada para 30 personas. Fuimos a averiguar y nos dijeron que era la celebración de un cumpleaños de 50 ! y que la gente sabía que había un espectáculo de música esa noche pero que no me conocían.

La mesa estaba muy cerca del escenario y la verdad que pensé que iba a ser complicado cantar mientras la gente festejaba el cumpleaños.

Me sorprendí bastante cuando me di cuenta que al empezar a cantar, la gente guardaba silencio, un silencio super respetuoso que mantuvieron durante todo el espectáculo.

En el intermedio, algunos se acercaron para felicitarme y de repente se acercó uno y nos pregunta si podíamos cantarle el feliz cumpleaños a “Marta”.

Obviamente no podíamos decir que no… aunque ninguno de los 3 (Dany, Tato y yo) había tocado la canción de Feliz Cumpleaños nunca antes (ni siquiera en cumpleaños, “aunque usted no lo crea”). Se imaginarán la sorpresa que se hubieran llevado los de la mesa si les hubiéramos dicho que no la sabíamos o que sólo se la podíamos cantar, cosa que dudo que fuera lo que ellos querían teniendo un trío en el escenario con guitarra, teclado y batería/percusión.

En fin, miré desesperadamente a Dany quien dijo que creía poder tocarla en DO. Cambiamos la tonalidad para que me quedara un poquitín más cómoda para cantar, le dijimos a Tatito que tocara lo que le naciera y sin más, hicimos nuestro primer estreno mundial de una de las canciones más conocidas del mundo.