Inés Saavedra en 3 min

27 de febrero de 2007

Aquel Abrazo

Creo que es imposible superar la narración hecha por Geo (Georgina Hassan, cantautora argentina con la cual nos hicimos amigas entrañables en tiempo récord) para describir este lugar soñado, un bolichito en medio del campo, escondido en el medio del páramo de Punta Negra, al que uno no puede imaginar que alguien sepa cómo llegar.

Sin embargo, siguiendo las flechas de madera que van desde la rambla de Punta Negra o desde el camino hacia Punta Colorada que sale desde el cerro del Toro en Piriápolis, “fue cayendo gente al baile” hasta quedar prácticamente lleno.

No es casualidad que ese lugar atraiga tanta gente con la historia que lo “abraza”…

Crónica de un Iluminatti que renació en Aquel Abrazo

Como cuenta Georgina, ese lugar también es el hogar de Stella, quien después de haber quedado sin trabajo por el cierre de la escuela donde trabajaba como maestra, decidió construir en ese lugar su casa y su primer bolichito. Fue ella misma quien nos comentó que el nombre ya presagiaba su destino ya que lo habían bautizado “Iluminatti” y al poco tiempo de estar funcionando, se incendió.

“¿Y qué podía hacer?” “No me quedaba otra que comenzar de nuevo otra vez” – cuenta Stella quien por 2da. vez lo perdía todo.

Pero esta vez no estuvieron solos para levantar su casa, ya que la solidaridad de este pueblo uruguayo es realmente increíble (y es de las cosas que más me enorgullezco): con la ayuda de amigos y conocidos que se ofrecieron voluntariamente, en tan sólo 40 días volvieron a levantar su casa y su bolichito con paredes de barro al que ahora nombraron “Aquel Abrazo” en homenaje a la generosidad de toda esa gente que además de ayudarlos a recomenzar, los resarcieron con todo lo que se había perdido en el incendio. Es que además de ayudar a levantarlo nuevamente, fueron reponiendo todo lo que había en el Iluminatti, desde la colección de jarras de cerveza de la semana de la cerveza en Paysandú, la colección de discos de pasta, la reproducción de un cuadro de Rembrandt y hasta un camuatí que colgaba de uno de los rincones!

De izquierda a derecha: Geo, Stella, Dany y yo.

El toque

En ese lugar lleno de historias, la noche del viernes 23 de febrero ocurrió uno de los toques más cálidos y más sentidos de todos los que tuve hasta el momento.

El clima daba para estrenar canciones y quise hacerlo con “Lejos”, que dediqué a mi hermana Laura que está viviendo en Suecia y a quien extraño lo suficiente como para que me haya salido una canción que lo cuenta. Cuando terminé, Stella se me acercó llorando, ya que tiene a sus hijos viviendo también en Europa y ese día era el cumpleaños de uno de ellos.

Después invité a Geo para que hiciera una de las canciones de ella que más me gusta (“Espiral”) y se luciera tocando el quatro (guitarrita venezolana parecida a un charango) antes de compartir “La Voz del Agua” que habíamos improvisado a 2 voces para el día de su toque, un par de días atrás, cuando descubrimos que nuestras voces empastaban y se complementaban (en realidad, eso ya lo habíamos experimentado grabando la coda de uno de los temas para el disco de Dany, “Ñacurutú”, experiencia super divertida que haré mención aparte complementando con algún videito).

Incluyo un fragmento del ensayo de “La Voz del Agua” en la prueba de sonido:







Backstage Inés Saavedra y Georgina Hassan ensayando "La Voz del Agua"

Dany también se animó a tocar uno de sus temas (“Libélula”) que estamos grabando en su disco.

Sin duda, fue una noche mágica y de estrenos.

Ahora vuelvo a tocar el sábado 7 de abril y debo confesar que aquel toque fue tan perfecto que no se si volverá a repetirse.

14 de febrero de 2007

La Historia de mis Canciones (1era parte)


Primera regla: no hay reglas

Como todas mis canciones, no hay una regla o patrón que rija en lo que tiene que ver con la composición de las canciones y el orden en el que hago la música o la letra. Ni siquiera se que es lo que lo determina pero tiendo a sospechar que cuando el proceso es más catártico (por ejemplo, una emoción a flor de piel tratando de filtrarse por todos mis poros debido a una circunstancia que vivo o siento muy intensamente) sale todo junto, letra y música.

A modo de ejemplo, de mi disco “Las Casualidades No Existen”, los temas Imágenes Cotidianas II, Caleidoscopio, Letras, Lecciones y Siempre Corriendo son ejemplos de “canciones catárticas” donde la música y la letra fueron compuestas en un solo día, en tan solo algunas horas.

Los canciones que me llevaron más tiempo, (por ej. desde un par de días hasta un par de meses) son las que compuse terminando primero la música y después la letra.

En este momento por ejemplo, tengo un par de temas en los que la música está terminada y la letra no, uno de ellos data de hace unos 3 meses y a estas alturas no se si algún día lo voy a terminar. Ya me ha pasado esto otras veces y se que tengo que dejarlos reposar un tiempo como haciéndose el distraído (aunque tu cabeza sabe perfectamente que está sin terminar) hasta ese día, donde vuelven a fluir y se terminan de armar solitos.

La chispa inicial

Cuando no se trata de una canción catártica, generalmente primero surge la música.

Por ahora no voy a comentar sobre el proceso de composición musical sobre el cual no tengo mucho para decir porque no se cómo ocurre; hasta el momento se detona solo (o sea, no me siento a componer sino más bien a trabajar sobre algo que ya tengo entre manos, a estudiar o a tocar una canción cualquier), hasta que de repente, “algo” (el sonido de una frase tocada en la guitarra o de una simple nota) me logra seducir lo suficiente como para seguirlo y ver hasta donde me lleva.

Esto lo cuento en la canción Una Nueva Melodía que voy a incluir en mi próximo disco.

No siempre me lleva a buen puerto pero como en la vida, no siempre importa adonde se llega sino el camino que se recorre. En el peor de los casos, la dejo para el white album, je je.

Mientras manejo muchas veces se me vienen ideas a la cabeza cuando logro dejar la mente en blanco y la ciudad atrás:




Buscando el tema para la música

Cuando se tiene solamente la música pronta, el problema principal es encontrarle la “pareja” más compatible, o sea el tema más adecuado para ser trasmitido a través de la misma. Es muy fácil saber qué temáticas no van con esa música (por lo menos para mí es muy fácil) pero tal como lo cuento en la canción Letras cuya letra pueden consultar en mi sitio web, el problema es que descartando las que no pueden ser, quedan tantas cosas para decir o sobre las que se puede llegar a hablar que a veces se torna muy difícil decidirse (hay veces que me aterra pensar que estoy “arruinando” una canción por elegir un tema que no le hace justicia a la música).

Y el siguiente problema que me aparece, una vez que uno se decidió, es cómo hacer para no decirlo todo en la primer estrofa e incluso, en el primer verso.

Más de una vez me vi tentada por dejar canciones por la mitad; al llegar al primer estribillo ya había dicho todo lo que tenía para decir, entonces, ¿para qué seguir escribiendo? Una de las que tengo trancadas tiene ese problema y el tema es que ni siquiera llegó a un estribillo y no le he encontrado la vuelta para que siga fluyendo.

Borradores a mano en hojas de papel “recicladas”

Increíblemente no puedo escribir la letra de una canción directamente en el PC (y les recuerdo que soy informática). Como si la acción de la lapicera sobre el papel fuera guiándome mientras escribo mientras que mis manos en el teclado no. Creo que es el único caso en el que no utilizo la computadora para documentar algo (por lo menos hasta que tengo una primera versión terminada).

Quizá sea porque estoy muy acostumbrada a hacerlo de esa manera y tengo miedo a cambiar el ritual que hasta el momento me funciona. Tal vez porque simplemente mientras mi cabeza hace el scan para elegir las palabras adecuadas para expresar lo que siento, me entretengo con la lapicera haciendo garabatos sobre el papel y logro ese efecto que comentaba anteriormente, el de hacerme la distraída para que aparezcan solas (y les puedo asegurar que cuanto menos se piensa, más se encuentra si se está en actitud de búsqueda pero dejándose fluir).

Lo que sí hago es ir pasando a documentos en mi PC las distintas versiones por las que va atravesando la canción para volverla a imprimir y seguir trabajando sobre ella (tachando o sustituyendo palabras, cambiando el orden de los versos y de las palabras, etc).
Tengo la filosofía de reciclar todo y por lo tanto, cualquier pedazo de papel sirve para comenzar. No tengo un cuaderno de canciones sino una carpeta donde guardo las versiones definitivas pero las versiones intermedias también las imprimo sobre hojas de impresora recicladas.

Con las canciones “catárticas” casi no tuve necesidad de pasar la letra al papel, lo hice casi sobre el final para dejarla documentada y para hacerle mínimos retoques porque siempre retoco las canciones una vez escritas en papel o incluso en el mismo momento que la estoy pasando al PC con su versión definitiva.

Para la 2da parte tengo pensado escribir acerca de la historia particular de cada canción.

9 de febrero de 2007

Crónica de una música que no vive de la música (1era parte)

Como tantos otros músicos uruguayos, lamentablemente tengo que trabajar en otra cosa para poder financiar mi carrera artística.

Como lo dice el título de mi blog, además de cantautora soy informática y actualmente estoy como responsable de calidad y de soportes de un departamento de informática donde trabajo unas 6 horas diarias. Hasta hace un par de meses venía trabajando 8 horas pero hacía mucho tiempo que quería bajar la carga horaria para poder dedicar más tiempo a la música y tuve la suerte de poder hacer algunos ajustes en mi economía para poder lograr dicha reducción horaria con la consabida reducción de sueldo. Si hubiera podido, habría bajado a 4 horas pero entonces ya no podría cubrir mis gastos fijos y por otra parte, muy probablemente no me lo hubieran aceptado en mi trabajo por el cargo que desempeño.

Mis días

Actualmente, mis días entre semana son más o menos así: me levanto no muy temprano (porque generalmente me acuesto en el entorno de las 2 de la mañana o más tarde) y salgo a trabajar. Los días que estoy muy madrugadora llego a las 10 de la mañana a mi trabajo y el día transcurre laboriosamente hasta las 16hs donde corro de regreso a casa para cambiarme de ropa y empezar a disfrutar realmente el día.

Música versus Informática

A lo dicho ya tengo 2 cosas que aclarar: la primera es que en realidad no es que no me guste mi trabajo, pero si hay algo sobre lo cual no tengo ninguna duda es que si tuviera la chance de vivir exclusivamente de la música, lo dejaría. Las dudas me las saqué entre el 2002 y el 2004, período en el cual me quedé sin trabajo a raíz de una crisis económica que vivió todo el país y afectó el trabajo de muchos, como el mío, en el que la opción era irse con una platita en el bolsillo y cruzar los dedos para encontrar uno nuevo o esperar a que pasara el temporal y rezar para que no fueras a parar al seguro de paro con mucha menos platita que la que te ofrecían si te ibas por tu cuenta. Yo decidí jugármelas por las mías y aprovechar ese tiempo y esa plata para vivir y grabar mi disco "Las Casualidades No Existen" que terminé en el 2004 (creo que el título lo dice todo ¿no?).

La segunda cosa que quería aclarar es que mencioné el cambiarme de ropa como al pasar pero fue intencional porque es una costumbre o un ritual que tengo desde la época del liceo, en la que no podía hacer nada de nada hasta que no me quitara el atuendo. El hacerlo me provocaba una sensación de liberación increíble, como si volviera a ser yo misma y recién entonces a partir de ese momento podía disfrutar en plenitud de lo que viniera. Eso es raro porque en realidad también me gustaba ir al liceo, estudiar, etc pero la cuestión es que todo se volvía más agradable cuando ya no estaba encerrada en ese vestuario y lo mismo me pasa hoy cuando me quito la ropa formal de trabajo. Los que me conocen podrán dar fe de que no soy una persona que se preocupe por lucir bien a la hora de vestirse; generalmente en mis elecciones prima la comodidad… y difícil que me vean con pollera!

En fin, una vez en casa, tengo varias opciones pero las más votadas son: escuchar música o hacer música. Y al momento de hacer música, lo mejor es cuando trabajamos con Dany (Daniel López, músico increíble con quien hacemos un dúo super sinérgico) o sola, cuando compongo mis canciones.

El cuartito y el cuartito de ella

Ahora estamos grabando en “el cuartito de ella” nombre que le puse a mi mini home studio que armé en casa a raíz de que Dany en su casa tiene un home studio llamado “el cuartito”, las voces del disco de Dany, disco que esperamos tener pronto para abril de 2007.


Pasamos muchísimas horas trabajando juntos, ya sea grabando, escuchando música, viendo dvds de toques en vivo, armando los arreglos para las canciones y editando. También pasamos un buen rato filosofando sobre prácticamente cualquier cosa según el tema que tenga en la cabeza cualquiera de los dos ese día, mientras hacemos un descanso para tomarnos unos mates o un cafecito.

La cuestión es que siempre nos falta tiempo y a los dos nos gustaría poder dedicarnos todo el día a esto. Lamentablemente por ahora, eso es impensable por múltiples razones.

Uruguay, pequeño, pequeño...

Una de las razones es que Uruguay es un mercado muy pequeño donde los espacios que hay para los que hacemos música de géneros que no son los que están de moda o que no se pueden clasificar con facilidad, casi no existen y los que sí son acaparados generalmente por el que tiene el mejor vínculo.
O sea, si no tenés un “padrino”, no importa la calidad o lo bueno que esté lo que hacés, es muy probable que nadie se tome el tiempo para escuchar tu propuesta hasta que alguien te empiece a nombrar.
Y obviamente, el saber esto, hace que muchas veces se te haga muy cuesta arriba y tengas ganas de tirar todo por la borda y seguir haciendo música de puertas hacia dentro, dejando que fluya lo que tenga que fluir. El problema es que si uno vuelve a pensar lo que disfruta haciéndolo, no puede dejar de tentarse nuevamente pensando lo lindo que sería tener la posibilidad de vivir de lo que uno siente que es su pequeña contribución al mundo en el que vivimos. Es un lío existencial casi diario que por suerte uno olvida apenas se pone a hacer música y lo deja para otro día.

¡Sé lo que quiero y lo quiero ya!

En realidad, no es más ni menos que el deseo de cualquier otra persona que pretende vivir de lo que le gusta. En mi caso particular, me conformaría tan solo con poder cubrir mis gastos fijos para mantener mi independencia y obviamente, seguir haciendo música (que también tiene sus costos).

Ojalá algún día lo logre. Ojalá encuentre el lugar donde se encuentra la gente que valora el arte por el arte y no por lo que dijo tal o cual persona. Y ojalá que entonces mi arte tenga algo para emocionar y pueda sentir que todo el esfuerzo que estoy haciendo ahora por encontrar mi espacio, vale la pena.